Resumen: Esta editorial presenta una definición amplia
de las ciencias sociales computacionales como espacio de diálogo entre
investigación social y desarrollos informáticos. Sostiene que las CSC no
deben reducirse a una caja de herramientas, sino comprenderse como un
campo plural donde se articulan experimentación metodológica,
investigación empírica y reflexión crítica. Para fundamentar esta
posición, se reconstruye una breve genealogía del campo: el modelado y
la simulación computacional, los métodos digitales y la construcción
colaborativa de datos, la crítica epistemológica al big data y los
desafíos actuales abiertos por la inteligencia artificial como
tecnología epistémica. Desde esta perspectiva, la revista se constituye
como un foro para socializar herramientas y desarrollos, artículos de
investigación computacionales y de lo computacional, y experiencias
formativas en ciencias sociales.
Palabras clave: ciencias sociales computacionales,
simulación, big data, inteligencia artificial, epistemología de las
ciencias sociales
Abstract: This editorial presents a broad definition of
computational social sciences as a space of dialogue between social
research and computational developments. It argues that CSS should not
be reduced to a toolbox, but understood as a plural field where
methodological experimentation, empirical research, and critical
reflection come together. To support this position, it reconstructs a
brief genealogy of the field: computational modeling and simulation,
digital methods and collaborative data construction, the epistemological
critique of big data, and the current challenges opened by artificial
intelligence as an epistemic technology. From this perspective, the
journal is conceived as a forum for sharing tools and computational
developments, research articles on computational methods and on
computational phenomena, and formative experiences in the social
sciences.
Keywords: computational social sciences, simulation,
big data, artificial intelligence, epistemology of the social sciences
Recibido: 2026-06-30 | Aceptado:
2026-06-30
Cita APA: Becerra G. (2026). Por una mirada amplia de
las ciencias sociales computacionales. Desarrollos en Ciencias
Sociales Computacionales 1 (1), e1
Los dos desafíos
Las Ciencias Sociales Computacionales (en adelante, CSC) son un
espacio de diálogo entre la investigación social y los desarrollos
informáticos1. Como tal, constituyen un “puesto de
avanzada” para dos grandes desafíos: por un lado, el de la
experimentación con teorías, métodos, técnicas y datos de maneras
novedosas; por otro, el de la reflexión epistemológica acerca de la
producción de conocimiento social en sociedades crecientemente
digitalizadas y mediadas por algoritmos.
El primer desafío consiste en aprender a experimentar con técnicas y
materiales de investigación sin subordinar la reflexión sociológica a la
solución técnica. Las CSC requieren hacer dialogar conceptos, teorías y
metodologías con las posibilidades que abren el código, los datos y las
infraestructuras digitales para potenciar la investigación. Así,
remarcando que, lejos de ser una incorporación de una en la otra, Lindgren (2020) caracteriza este desafío como el
de “hackear” teoría y método, buscando formas no convencionales de
reensamblar estos componentes para abrir enfoques más allá de sus
límites e intenciones originales.
El segundo desafío exige mirar en dos direcciones. Hacia dentro de
las ciencias sociales, porque la experimentación computacional sólo
puede ser valiosa si logra atender a los problemas propios de nuestras
disciplinas, destrabando dualismos tales como los que se han dado entre
dato/teoría, comprensión/explicación, o cualitativo/cuantitativo, entre
muchos otros (Becerra & Castorina,
2023). Así, por ejemplo, Salganik
(2018) identifica como grandes oportunidades la posibilidad de
diseñar experimentos (digitales) controlados o colaborar de maneras
novedosas con las poblaciones estudiadas. Y hacia afuera, porque lo
computacional también debe ser objeto de estudio para la investigación
social: necesitamos indagar sus condiciones de producción, circulación y
uso, incluso para reflexionar sobre los condicionamientos que esas
mismas tecnologías introducen en nuestros diseños computacionales.
Estos objetivos no son nuevos. Una mirada hacia la historia de las
CSC nos muestra que la experimentación metodológica, la investigación
empírica y la reflexión crítica se han potenciado mutuamente en
distintos momentos, y que podemos recurrir a esta experiencia para
encarar con más y mejores herramientas los desafíos que nos presentan
los tiempos actuales. Tal vez, de esta manera, la novedad de la IA no
nos deje tan estupefactos.
Genealogía y definición de las Ciencias Sociales
Computacionales
Hacia fines del siglo XX, con la expansión del uso de computadoras,
las CSC comenzaron a ensayar maneras de expresar teorías sociales en
lenguajes formales y ponerlas a prueba en entornos artificiales,
especialmente a través del modelado y la simulación computacional. La
propuesta de Epstein & Axtell (1996)
expresó con claridad este giro: las simulaciones basadas en agentes
permitirían explicar un fenómeno “haciéndolo crecer” en una sociedad
artificial, mostrando cómo ciertas regularidades macroscópicas podían
emerger de interacciones locales bajo reglas simples. Así, la
investigación in silico abría nuevos espacios para la
argumentación teórica, al explicitar supuestos y volver observables sus
consecuencias. Pero este tipo de esfuerzos no eran sencillos y requerían
abordar un gran desafío epistemológico: abrirse al diálogo
interdisciplinario evitando reduccionismos. Grandes proyectos que se
continúan hasta nuestros días, como las teorías de sistemas y los
estudios de la complejidad, siguen explorando estas posibilidades (Becerra, 2016).
Con la expansión de Internet y la digitalización de la vida social
durante los años 2000, las CSC ya no sólo recrearon procesos sociales en
mundos artificiales: también comenzaron a observar, registrar y analizar
prácticas que dejaban huellas digitales en la web 2.0. Foros, blogs,
redes sociales, plataformas colaborativas, repositorios y bases abiertas
se convirtieron en nuevas fuentes para la investigación social. Pero aún
más: la web también se constituyó como un entorno para construir datos,
diseñar herramientas y abrir la investigación a la participación de
activistas, comunidades y organizaciones. En esta línea, las CSC
incorporan saberes de desarrollo y diseño web para producir proyectos
colaborativos, contra-archivos digitales y dispositivos de documentación
orientados a registrar discursos invisibilizados, preservar memoria
pública y sostener demandas sociales. Dos proyectos recientes bastan
para ilustrar esta potencia: “Data Against Feminicide” co-diseñó junto a
activistas herramientas digitales para facilitar la producción de datos
sobre feminicidios (Suárez Val et al.,
2024), mientras que “Huellas Incómodas” se propuso documentar,
contextualizar y preservar digitalmente rastros de movimientos sociales
e intervenciones efímeras en el espacio público (Rogel-Salazar et al., 2025). Al mismo tiempo,
las CSC se constituyeron como un espacio privilegiado para indagar el
papel de algoritmos, plataformas y protocolos como mediadores de la vida
social.
Hacia la década de 2010, la digitalización avanzó al punto que la
sociedad se encuentra a sí misma sumergida en el big data: cada
vez más aspectos de la vida social parecían poder ser registrados,
medidos, datificados y optimizados. Ahora, los datos se generalizan como
commodity y se los entiende como el nuevo petróleo, generando
una transformación en la división social de la producción del
conocimiento, especialmente, con la llegada de nuevos actores
corporativos (no-académicos) que recopilan, interpretan y comercian
datos y metadatos (Dijck, 2014). También
cambió la cultura del modelado. Si antes la técnica buscaba comprender
procesos sociales hipotetizando sobre mecanismos y poniéndolos en
movimiento, ahora buena parte del trabajo se orientaba a detectar
inductivamente patrones latentes en grandes fuentes disponibles. Para
las CSC, esta transformación abrió una discusión epistemológica decisiva
frente a las voces que anunciaban la obsolescencia de los métodos
clásicos de investigación social, e incluso el “fin de la teoría”, bajo
la promesa de que los datos hablarían por sí mismos. En poco tiempo las
CSC tomaron distancia de ese “revival positivista”, a la vez que
aceptaron que el big data fue una gran oportunidad para renovar
fuentes, técnicas y métodos, en la medida en que dicho esfuerzo se
realice con una epistemología reflexiva y crítica (Becerra & Castorina, 2023; Kitchin, 2014).
Con estos recaudos, el web scraping, la incorporación de APIs,
los lenguajes de programación, los dashboards y el aprendizaje
automático ampliaron las posibilidades de recolección, análisis,
modelado y comunicación pública de la investigación social empírica.
Con la masificación de la inteligencia artificial, el escenario
vuelve a desplazarse. Aunque todavía no sea claro qué problemas nuevos
traerá para las CSC, no hay duda de que se trata de una tecnología
epistémica: interviene en la producción, organización y validación del
conocimiento (Alvarado, 2023). En este
punto se profundiza una transformación que Humphreys ya había señalado
para los métodos computacionales: al extender nuestras capacidades más
allá de los límites humanos, “scientific epistemology is no longer human
epistemology” (Humphreys, 2004, p. 8).
Pero la IA también exige una sociología de la tecnología capaz de
interrogar las condiciones sociales, políticas y geopolíticas de su
desarrollo. Para las CSC, el desafío no es sólo incorporarla como
herramienta, sino someterla a una vigilancia ética y epistemológica que
reclame transparencia, responsabilidad y explicabilidad, y que permita
identificar sesgos capaces de reproducir desigualdades.
En suma, esta breve genealogía invita a sostener una definición
amplia de las CSC. El vínculo entre investigación social y desarrollos
informáticos no responde a una única agenda o dirección: ha incluido
modelado y simulación, métodos digitales, construcción colaborativa de
datos, crítica del dataísmo e interrogación de la inteligencia
artificial. Su riqueza reside en esa heterogeneidad. Antes que sólo una
caja de herramientas ampliada, las CSC constituyen un campo plural de
experimentación metodológica, investigación empírica y reflexión crítica
para una sociedad cada vez más mediada por la tecnología.
La propuesta editorial de Desarrollos en Ciencias Sociales
Computacionales
Para que este campo siga cumpliendo ese papel, es necesario preservar
su heterogeneidad y crear espacios donde sus distintos objetivos puedan
dialogar. Por ejemplo, las discusiones sobre métodos que alguna vez
fueron novedosos —como las simulaciones computacionales de los años
noventa— pueden volver a iluminar preguntas actuales sobre la
artificialidad, la modelización y la explicación. Del mismo modo, las
experiencias de construcción colaborativa de datos recuerdan que las CSC
no deben limitarse a analizar datos producidos por otros: también pueden
intervenir en sus condiciones de producción. Con este propósito, la
Revista Desarrollos en Ciencias Sociales
Computacionales (DCSC) busca constituirse como un foro abierto
para alojar y promover esa conversación. Sus secciones responden a esta
apuesta: cada una intenta reconocer una forma específica en que las CSC
producen conocimiento.
En primer lugar, la sección Desarrollos busca dar
reconocimiento académico a producciones que suelen quedar por fuera de
un paper tradicional. Un scraper, una API, una base curada, un
clasificador, un paquete de R o Python, un tablero interactivo o una
aplicación pueden condensar decisiones teóricas, metodológicas y
técnicas relevantes para la investigación social. Sin embargo, con
frecuencia estos esfuerzos quedan relegados a la sección metodológica o
al anexo de un artículo más amplio. DCSC ofrece un formato editorial
específico para visibilizarlos, discutirlos y evaluarlos según su
calidad técnica, relevancia social, transparencia metodológica y
reproducibilidad. Esperamos que este formato también ayude a mediar una
distancia persistente en la sociología desde su institucionalización
como disciplina (Blois, 2014): la
separación entre quienes producen conocimiento en la academia y quienes
ejercen profesionalmente, ahora en ámbitos vinculados con tecnologías
digitales, donde muchas prácticas de las CSC existen desde hace años sin
suficiente reconocimiento, y sin que la disciplina pueda aprender de
esta experiencia.
En segundo lugar, queremos que convivan investigaciones que usan
técnicas computacionales con trabajos que estudian empírica y
teóricamente las condiciones sociales de esas mismas tecnologías. Por
ello, DCSC invita, en la sección Artículos, a trabajos
que aborden lo computacional como método y como objeto. Es decir,
estudios que empleen análisis de datos, minería de textos, modelado,
simulación o experimentos digitales para investigar fenómenos sociales;
y trabajos que analicen cómo se construyen los datos, cómo circulan los
datasets, qué sentidos orientan la adopción tecnológica o qué sesgos
incorporan los modelos. De esta manera, esperamos que la reflexión
metodológica y la mirada crítica compartan un foro y no se den de modo
disociado.
En tercer lugar, buscamos abrir un espacio para discutir el desafío
formativo que atraviesan las ciencias sociales. Estas necesitan
desarrollar nuevas competencias —leer y escribir código, usar APIs,
hacer scraping, manipular bases de datos, construir visualizaciones o
interactuar críticamente con sistemas de inteligencia artificial— sin
abandonar aquello que les da especificidad: teoría social, metodología,
ética, conocimiento de campo y capacidad interpretativa. Por ello, DCSC
invita al envío de experiencias de Enseñanza y
Aprendizaje que documenten cómo se enseñan métodos
computacionales, cómo se aprende a programar en ciencias sociales, cómo
se trabaja con datos reales y cómo se integran criterios éticos, tanto
desde la perspectiva del docente como de la del estudiante.
El primer número de Desarrollos en Ciencias Sociales
Computacionales
Presentamos el primer número de Desarrollos en Ciencias
Sociales Computacionales como una muestra inicial de esta
apuesta editorial. En la sección Desarrollos, los
trabajos de Colin-Arce (2026) y Becerra (2026) documentan herramientas
orientadas a la comunicación y al análisis de la investigación social.
El primero presenta una adaptación al castellano y al público
latinoamericano de Humanities and Social Sciences Commons, una
plataforma multilingüe para difundir resultados y productos académicos.
El segundo presenta una herramienta en JavaScript, utilizable desde R o
de manera autónoma, para asistir procesos de anotación y codificación
cualitativa de textos mediante una interfaz web y almacenamiento en
formato abierto JSON. Ambos trabajos son breves porque el desarrollo
principal vive en sus repositorios; la comunicación editorial se
concentra en justificar su necesidad, precisar su aporte y situarlo
frente a alternativas disponibles.
En la sección Artículos, cuatro trabajos abordan la
inteligencia artificial desde distintas entradas empíricas y
metodológicas. de Souza
Godinho et al. (2026) exploran percepciones sobre ChatGPT
entre docentes de la Universidad de Flores. González (2026) parte de una experiencia
pedagógica para indagar discursos sociales sobre inteligencia artificial
generativa en posgrado. Mezzadra et al.
(2026) presentan la adaptación y validación de una escala
psicométrica para estudiar actitudes hacia la inteligencia artificial en
el contexto argentino. El trabajo de Bello et al.
(2026), por último, analiza el uso de chatbots de inteligencia
artificial para ayuda psicológica en población general.
La sección Enseñanza y Aprendizaje reúne dos
contribuciones de estudiantes universitarios. Ávila (2026) y Ortíz et
al. (2026) reflexionan sobre la incorporación de la inteligencia
artificial en sus propias prácticas formativas, atendiendo especialmente
a sus implicancias éticas. Ambos trabajos fueron discutidos en las III
Jornadas de Inteligencia Artificial organizadas por la Universidad de
Flores en noviembre de 2025, donde fueron destacados y seleccionados
para su publicación.
Becerra, G. (2016). Sociocibernética: Tensiones entre sistemas
complejos, sistemas sociales y ciencias de la complejidad. Athenea
Digital, 16(3), 81–104. https://doi.org/10.5565/rev/athenea.1636
Bello, J. M., De Ortuzar, J. P., Legname, M. L., & Wolff, M. (2026).
“No te sentís juzgado como puede pasar con una persona.” Un
acercamiento a los usos de la IA con fines de ayuda psicológica.
Desarrollos En Ciencias Sociales Computacionales,
1(1), e7. https://revistadesarrollos.uflo.edu.ar/index.php/RDCSC/article/view/9
Blois, J. P. (2014). El mercado de trabajo de los sociólogos en
Argentina desde la vuelta de la democracia: El caso de los
graduados de la UBA. Trabajo y Sociedad,
22, 103–122.
de Souza Godinho, S., Scabone, V. E., & Yepez,
S. (2026). Percepción docente sobre ChatGPT en la educación
universitaria: Explorando la i.a. En la universidad de flores.
Desarrollos En Ciencias Sociales Computacionales,
1(1), e4. https://revistadesarrollos.uflo.edu.ar/index.php/RDCSC/article/view/3
Dijck, J. van. (2014). Datafication, dataism and dataveillance:
Big Data between scientific paradigm and ideology.
Surveillance & Society, 12(2), 197–208. https://doi.org/10.24908/ss.v12i2.4776
Epstein, J. M., & Axtell, R. (1996). Growing artificial
societies: Social science from the bottom up. Brookings Institution
Press; MIT Press. https://doi.org/10.7551/mitpress/3374.001.0001
Lindgren, S. (2020). Data theory: Interpretive sociology and
computational methods. Polity.
Marres, N. (2017). Digital sociology: The reinvention of social
research. Polity.
Mezzadra, J. I., Gambino, B., Bustamante-Serón, V., & Ruiz Ortiz, I.
(2026). Adaptación y validación de la AI attitude scale (AIAS-4) en el
contexto argentino. Desarrollos En Ciencias Sociales
Computacionales, 1(1), e6. https://revistadesarrollos.uflo.edu.ar/index.php/RDCSC/article/view/8
Ortíz, A., Roldán, N., Díaz, S., Insaurralde, Y., & Mastrocola, P.
(2026). Entre reflexión crítica y procesamiento de datos: Una
experiencia de estudiantes con la IA en filosofía. Desarrollos En
Ciencias Sociales Computacionales, 1(1), e9. https://revistadesarrollos.uflo.edu.ar/index.php/RDCSC/article/view/4
Rogel-Salazar, R., Colín-Arce, A., García-Monroy, A., Benítez-Pérez, V.,
& Contreras-Fuentes, D. (2025). Documenting traces of Latin
American feminist movements: Digital counterarchives as sites of
memory and resistance. Sexuality, Gender & Policy,
8(2), e70006. https://doi.org/10.1002/sgp2.70006
Salganik, M. J. (2018). Bit by bit: Social research in the digital
age. Princeton University Press.
Suárez Val, H., D’Ignazio, C., & Fumega, S. (2024). Data against
feminicide: The process and impact of co-designing digital research
tools. In M. T. Schäfer, K. van Es, & T. P. Lauriault (Eds.),
Collaborative research in the datafied society: Methods and
practices for investigation and intervention (pp. 133–148).
Amsterdam University Press. https://doi.org/10.5117/9789463727679_ch08
La definición es prácticamente la misma que sugiere
Marres (2017, p. 1) cuando habla de una
interfaz entre sociología, computación y estudios de medios digitales y
plataformas. Aquí vamos a prescindir del último elemento, no por no ser
relevante, sino porque es muy propio de este período particular de las
CSC, y buscaremos una reflexión sobre una historia más larga.↩︎